La arquitectura tiene el poder de modificar nuestra biología. En esta nueva entrega de nuestra serie de conversaciones con profesionales emergentes, nos adentramos en un campo fascinante que une ciencia y creatividad: la rehumanización hospitalaria, bajo el prisma de Paula Martín.

Hoy tenemos el placer de hablar con Paula Martín, una interiorista cuyo trabajo de fin de carrera (Matrícula de Honor) desafía los estándares de la arquitectura sanitaria tradicional. A lo largo de esta entrevista, descubriremos cómo el diseño de interiores para sanar deja de ser una utopía para convertirse en una necesidad técnica, capaz de reducir el estrés y acelerar la recuperación de los pacientes.

Si te interesa saber cómo el entorno construido dialoga con nuestro sistema nervioso, sigue leyendo.

El descubrimiento de la neuroarquitectura

Paula, tu trabajo de fin de carrera ha recibido una Matrícula de Honor por su enfoque innovador. ¿En qué momento decidiste que tu camino en la arquitectura debía centrarse en la salud y el bienestar de las personas?

Paula Martín: A lo largo de la carrera empecé a mirar los espacios de otra manera y a entender cómo influyen en las personas. Al vivirlos, te das cuenta de que hay cosas que no funcionan y de que muchos entornos resultan fríos o poco amables. Ese fue el punto de inflexión en el que entendí que quería utilizar el interiorismo para hacer los espacios más humanos, con un propósito que fuera más allá de lo estético o lo funcional.

Fue entonces cuando descubrí la neuroarquitectura y comprendí cómo los espacios influyen directamente en el bienestar emocional y psicológico de las personas, y cómo esto puede repercutir en su salud física. A partir de ahí, decidí orientar mi proyecto hacia el ámbito hospitalario, con el objetivo de demostrar que el diseño puede contribuir activamente al bienestar y a la recuperación de las personas.

Diseño de interiores para sanar: el concepto

Tu proyecto se centra en la «rehumanización del espacio hospitalario». ¿Cómo definirías este concepto y por qué es tan urgente aplicarlo en los centros sanitarios actuales?

Paula Martín: La rehumanización de un espacio consiste en dotar a la arquitectura de la capacidad de cuidar a las personas, poniendo en el centro sus necesidades emocionales, psicológicas y físicas. Esto implica crear espacios que acompañen a quienes los habitan, que fomenten la conexión con su entorno y contribuyan a su bienestar.

En el caso de los centros hospitalarios existe, en muchos casos, una contradicción entre su propósito, que es proteger y mejorar la salud de los pacientes, y la configuración física de las instalaciones, que a menudo genera experiencias de ansiedad, estrés o malestar. Además, la búsqueda de una optimización técnica y funcional del espacio ha reducido la habitabilidad de estos espacios.

Rehumanizar los espacios sanitarios supone entender que el entorno construido también forma parte del proceso de recuperación, y que el diseño de interiores para sanar puede influir directamente en la experiencia del paciente durante toda su estancia.

Sala de espera hospital interiorismo para sanar

Aplicando la ciencia al espacio

Neuroarquitectura es un término que suena a futuro, pero que tú ya aplicas en el presente. ¿Cómo traduces los principios de la neuroarquitectura en decisiones de diseño concretas (luz, materiales, flujos)?

Paula Martín: La neuroarquitectura analiza cómo las personas percibimos los espacios y cómo su configuración afecta sensorialmente al ser humano. Su foco principal es la regulación de la homeostasis, es decir, el equilibrio entre la excitación y la inhibición del cerebro, que permite un correcto funcionamiento del cuerpo. La clave para un buen diseño es precisamente buscar ese equilibrio.

Los seres humanos estamos profundamente vinculados al entorno natural, y esa conexión influye directamente en nuestro bienestar físico y emocional. Por eso, en el proyecto aplico la biofilia, no solo incorporando elementos naturales, sino entendiendo los patrones y procesos que la naturaleza nos ofrece. Esto se traduce en el uso de texturas hápticas, formas orgánicas, iluminación natural o integrativa y la creación de efectos visuales que modifican la percepción y dimensionalidad del espacio.

En cuanto a la organización del espacio, diseño recorridos claros que faciliten una orientación orgánica, fomenten comportamientos activos y saludables, y logren un equilibrio entre áreas públicas y privadas. Busco integrar innovación sin perder elementos familiares que generen cercanía, y garantizo una fluidez perceptiva que facilite en todo momento el procesamiento de la información sensorial proveniente del entorno.

De esta manera, cada decisión busca influir positivamente en la experiencia de las personas, promoviendo su bienestar y apoyando su recuperación. Puedes leer más sobre cómo estos elementos naturales influyen en la mente en nuestro artículo sobre diseño biofílico.

Sensaciones que curan: el hospital como refugio

Siempre decimos en la revista que «un hogar te tiene que abrazar». En el caso de un hospital, ¿qué sensaciones buscas que experimente un paciente al entrar en un espacio diseñado bajo tu visión?

Paula Martín: El principal objetivo de este proyecto es que un hospital sea capaz de generar sensaciones similares a las que asociamos con un hogar. En nuestra vivienda nos sentimos protegidos, tranquilos y acompañados, y eso es precisamente lo que quise trasladar al entorno hospitalario. No se trata de que el hospital sea una casa, sino de que pueda ofrecer esa sensación de refugio que necesitamos en momentos de vulnerabilidad.

Cuando una persona entra en un hospital suele hacerlo en una situación de incertidumbre o miedo, por eso busco que el espacio no resulte hostil, sino que sea cercano y acogedor. A través del diseño intento devolver al paciente cierta sensación de control y seguridad.

Consulta rehumanizada neuroarquitectura sanitaria

Creo que cuando un espacio es capaz de “abrazar” deja de ser un simple lugar de paso y se convierte en un entorno que cuida. Y esas sensaciones de protección y calma pueden influir directamente en el proceso de recuperación de las personas.

Análisis del entorno sanitario

Cuando te enfrentas a un entorno tan rígido y funcional como un hospital, ¿cuál es el primer elemento que analizas para empezar a transformarlo?

Paula Martín: Al enfrentarme a un entorno hospitalario busco siempre no perder su funcionalidad. Es un espacio que debe ser extremadamente eficiente, cumplir normativas y responder a procesos médicos muy definidos, algo que en muchos casos es opuesto a la parte más orgánica y sensorial que defiende la neuroarquitectura.

Por eso, lo primero que analicé al iniciar el proyecto fue cómo funciona el edificio y cómo se mueven en él pacientes, personal sanitario y acompañantes. Entender estos flujos y jerarquías me permitió identificar cómo transformar el espacio sin comprometer su funcionamiento y generar soluciones que respondieran de forma eficiente al uso. Una vez comprendidas todas las necesidades propias de un hospital, pude tomar decisiones de diseño que humanizan el entorno, buscando un equilibrio entre eficiencia y experiencia.

Desafíos técnicos en arquitectura sanitaria

Diseñar para la salud implica normativas muy estrictas. ¿Cuál ha sido el mayor reto técnico o creativo al que te has enfrentado para no perder la calidad estética frente a la funcionalidad médica?

Paula Martín: El mayor reto tanto técnico como creativo ha sido demostrar que el diseño estético puede surgir directamente de la funcionalidad y de la rigidez propia del ámbito médico. En un hospital, cada decisión debe responder a normativas muy estrictas en cuanto a higiene, mantenimiento, seguridad y eficiencia, lo que habitualmente limita mucho la creatividad a la hora de intervenir.

El desafío ha sido convertir esas limitaciones en una oportunidad de diseño. Por ejemplo, seleccionar materiales que cumplan con los requisitos técnicos pero que a la vez aporten calidez, plantear una iluminación que conviva con las luminarias potentes requeridas en exámenes médicos pero que logre simular los ritmos vitales y naturales de las personas o introducir formas y recorridos más orgánicos sin alterar los flujos médicos.

Para mí, la clave ha sido entender que la funcionalidad y experiencia se desarrollan de forma conjunta.

Materiales y luz en neuroarquitectura sanitaria

El rol terapéutico del diseñador

En tus investigaciones hablas de cómo el diseño afecta directamente a la recuperación. ¿Crees que la figura del arquitecto/interiorista debería estar más presente en los comités de gestión sanitaria?

Paula Martín: Completamente. Habitualmente se asocia al arquitecto o interiorista como alguien que se ocupa del envoltorio o la estética de un espacio. Sin embargo, la neuroarquitectura nos demuestra que el diseño en sí mismo es una herramienta terapéutica que afecta directamente a los tratamientos médicos, ya que, el estado mental y emocional está directamente ligado con la recuperación física. Creo que al introducir la figura del diseñador en la gestión sanitaria se puede dejar de contemplar el hospital como una máquina funcional y lograr un modelo mas humano cuidando al paciente desde el propio entorno.

Para profundizar en la base científica de esto, recomendamos consultar recursos sobre estudios de neurociencia aplicada a la arquitectura.

Innovación y futuro

Como representante de una nueva generación de diseñadores con una conciencia social muy alta, ¿qué le dirías a otros estudiantes que quieran especializarse en áreas de impacto humano como la tuya?

Paula Martín: Les diría que nunca dejen de innovar ni de cuestionar lo que ya está hecho. A veces, por miedo a lo desconocido o por la rigidez de ciertos espacios, tendemos a repetir fórmulas que sabemos funcionan en un aspecto más técnico pero que dejan de lado la parte experiencial y humana.

Durante mi carrera siempre he intentado innovar lo máximo posible, y en el TFG mi objetivo era salirme de lo habitual para proponer algo nuevo. Cuando te atreves a investigar y a probar caminos diferentes descubres soluciones que pueden mejorar la vida de las personas y tener un fuerte impacto humano en los espacios. Por eso, les animo a que mantengan siempre esa curiosidad y ese inconformismo porque el diseño es una herramienta increíble para trasformar la sociedad.

Conclusiones y empatía

A pesar de tu juventud, has profundizado en un tema complejo. ¿Cuál ha sido la lección más valiosa que te has llevado de este proceso de investigación?

Paula Martín: La lección más valiosa que me llevo de este proyecto es descubrir cómo los espacios tienen un impacto real en las personas, como elementos que parecen invisibles como la luz o la forma de un pasillo pueden cambiar por completo como nos sentimos. Además, he comprobado que el diseño, cuando se combina con bases científicas como la neuroarquitectura, es capaz de lograr que percibamos el entorno de una manera totalmente distinta.

Pero, principalmente he aprendido que para ser una buena diseñadora no basta con saber de estética, distribución y normativa, sino que es fundamental desarrollar una escucha activa y una empatía profunda hacia las personas que habitarán ese espacio.

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