En arquitecturainteriorismo sabemos que la integración del arte es una pieza fundamental para dotar de alma, profundidad y carácter a cualquier proyecto. Hoy tenemos el inmenso privilegio de presentar nuestra entrevista a Manuel Martí Moreno, un artista cuya obra desafía la solidez de los materiales industriales para entablar una conversación íntima con el entorno. A través del acero, este creador explora conceptos profundos, convirtiendo sus piezas en el puente perfecto entre la escultura contemporánea y elinteriorismo moderno. Acompáñanos a descubrir su fascinante proceso creativo y su visión del espacio.
Los inicios y la búsqueda de una voz propia
Hola, Manuel. Es un verdadero placer tenerte con nosotros en arquitecturainteriorismo. Para empezar, ¿podrías contarnos un poco sobre tus inicios, desde tu formación en Bellas Artes en Valencia y Madrid, hasta llegar a consolidar tu inconfundible identidad en el campo de la escultura contemporánea?
Mi formación se desarrolló entre las facultades de Bellas Artes de Valencia, Sevilla y Madrid. Cada una de ellas me aportó una visión diferente: en Valencia trabajé desde la experimentación y las nuevas tecnologías; en Sevilla profundicé en el dibujo y el modelado del natural gracias a una beca SENECA; y en Madrid tuve la oportunidad de combinar el estudio de la anatomía y las técnicas tradicionales con planteamientos más contemporáneos y conceptuales.
Esa diversidad fue fundamental para entender que la técnica es importante, pero que la verdadera búsqueda consiste en encontrar una voz propia. Desde mis primeros trabajos me interesó la relación entre la materia y aquello que aparentemente no existe: el vacío, la ausencia, lo inacabado. Con el tiempo encontré en las tuercas y otros elementos industriales una especie de unidad mínima de construcción, casi como si fueran átomos capaces de generar formas complejas.
A partir de ahí desarrollé un lenguaje escultórico basado en la acumulación de miles de pequeñas piezas metálicas soldadas entre sí, creando volúmenes que aparecen y desaparecen, que muestran simultáneamente la materia y los espacios vacíos que la atraviesan. Más que representar objetos o figuras, me interesa hablar de procesos: de cómo la materia se transforma, de la fragilidad de nuestra existencia y de la continua tensión entre permanencia y cambio. Esa investigación es la que ha terminado definiendo mi trabajo durante los últimos años.
La escultura en la arquitectura y el interiorismo moderno
En el mundo del diseño de espacios, el arte es un elemento vivo que transforma el entorno. Tu obra destaca por el uso de materiales industriales como tuercas y varillas de hierro para crear volúmenes inacabados. ¿Qué tendencias actuales observas en la forma en que una escultura con tanto peso visual y conceptual dialoga con la arquitectura y el interiorismo moderno?
Creo que existe una tendencia cada vez más clara a entender la escultura no como un objeto decorativo añadido al final de un proyecto, sino como un elemento capaz de estructurar la experiencia espacial. Arquitectos e interioristas buscan obras que generen recorridos, provoquen emociones o establezcan relaciones con la luz, la escala y la materialidad del lugar.

En ese sentido, mis esculturas funcionan de una manera muy particular porque, aunque están realizadas en acero y poseen una presencia física contundente, son extremadamente permeables visualmente. El espacio atraviesa la obra y la obra atraviesa el espacio. La luz proyecta sombras cambiantes y el espectador puede percibir simultáneamente la masa y el vacío.
Pienso que la arquitectura contemporánea comparte cada vez más esta sensibilidad. Existe una búsqueda de espacios abiertos, de transparencia, de ligereza visual y de diálogo con el entorno. Mis esculturas intentan participar de esa conversación. No ocupan simplemente un espacio; establecen una relación activa con él, modificando la percepción de quien lo habita y generando nuevas lecturas del lugar.
Me interesa especialmente cuando la escultura deja de ser un objeto aislado para convertirse en parte de la arquitectura, dialogando con ella desde la escala, la luz, los recorridos y las emociones que despierta en quienes la experimentan.
Sostenibilidad y el ciclo de la materia
La sostenibilidad es un tema transversal y crucial hoy en día en todos los sectores creativos. Dado que la materia prima de tus piezas tiene un fuerte carácter industrial y metálico, ¿cómo se integra la conciencia sostenible, la reutilización o la perdurabilidad de los materiales en tu laborioso proceso de soldadura y creación?
La sostenibilidad forma parte del propio ADN de mi trabajo. Muchas de las piezas que utilizo proceden de elementos industriales producidos en serie, materiales extremadamente duraderos y totalmente reciclables. Me interesa precisamente esa paradoja: transformar componentes concebidos para una función mecánica en objetos cargados de significado poético.

Además, el acero posee una enorme capacidad de permanencia. Una escultura correctamente tratada puede mantenerse durante décadas con un mantenimiento mínimo, tanto en interiores como en espacios públicos. Frente a una cultura cada vez más acelerada y consumista, me interesa reivindicar la idea de la obra como algo destinado a perdurar.
Pero la sostenibilidad no es solo una cuestión material. También tiene una dimensión conceptual. Mis esculturas hablan de la transformación continua de la materia, de la interdependencia de todas las cosas y de nuestra condición transitoria dentro de un sistema mucho más amplio. De alguna manera, esa reflexión conecta directamente con una visión más responsable y consciente de nuestra relación con el entorno.
Exposiciones recientes y el diálogo con el patrimonio
Tu obra profundiza en conceptos muy potentes como la fragilidad del ser, la fugacidad de la existencia y ese maravilloso «vacío en potencia». ¿Podrías compartirnos alguna pieza o exposición reciente que te haya marcado especialmente?
Una de las experiencias que más me ha marcado recientemente ha sido la exposición individual EPHEMEROS, celebrada en Narbonne (Francia) 2025 y organizada por el Ayuntamiento de la ciudad junto con la galería In Arte Veritas.
Fue una muestra especialmente significativa porque permitió que mis esculturas dialogaran directamente con algunos de los espacios históricos más emblemáticos de la ciudad, como el Salón de los Cónsules, el Claustro de la Catedral de Saint-Just-et-Saint-Pasteur y otros enclaves patrimoniales de gran valor arquitectónico.
La exposición recibió más de 67.000 visitantes y me permitió comprobar hasta qué punto conceptos como la fugacidad de la existencia, la transformación de la materia o el vacío pueden adquirir nuevas lecturas cuando se enfrentan a arquitecturas que han sobrevivido al paso de generaciones enteras.
Precisamente ese diálogo entre permanencia y cambio es uno de los ejes centrales de mi trabajo. Las piedras centenarias de una catedral, al igual que una escultura realizada con miles de tuercas soldadas, hablan del tiempo, de la construcción y de la huella humana. Cuando ambas realidades conviven en un mismo espacio surge una conversación que trasciende la propia obra y transforma la percepción del lugar.
Junto a esta experiencia, también han sido especialmente importantes para mí premios recientes como la Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas 2024 o el certamen Esculturas Frente al Mar de Dénia 2025, que han contribuido a consolidar una línea de investigación artística centrada en la materia, el vacío y la impermanencia.
Consejos para futuros artistas
Para cerrar esta inspiradora charla, Manuel, ¿qué consejo fundamental le darías a los jóvenes escultores y creativos que aspiran a encontrar una voz propia y que buscan introducir sus obras en el exigente mundo del arte?
Les diría que no tengan prisa por encontrar un estilo. Muchas veces confundimos la identidad artística con una cuestión estética, cuando en realidad surge de las preguntas que nos acompañan durante años.
Es fundamental dominar los aspectos técnicos, conocer la historia del arte y observar con atención lo que sucede a nuestro alrededor, pero también resulta imprescindible desarrollar una mirada crítica y personal. Las tendencias cambian constantemente; una voz auténtica permanece.
También les recomendaría asumir que la creación artística es una carrera de largo recorrido. Habrá momentos de duda, rechazos y dificultades, pero la constancia suele ser mucho más determinante que el talento inicial. La obra madura lentamente, igual que madura el artista.
Y, sobre todo, les animaría a mantener la curiosidad. El arte nace cuando somos capaces de seguir haciéndonos preguntas. Mientras exista esa necesidad de explorar y comprender el mundo, siempre habrá algo valioso que decir.

El éxito no consiste únicamente en exponer o recibir premios, sino en ser capaz de construir una trayectoria coherente y honesta con uno mismo. Cuando una obra nace de una investigación auténtica, termina encontrando su lugar y su público.
Dónde contemplar su obra y seguir su trayectoria
Actualmente puede contemplarse en la Bienal de Venecia, en el Palazzo Mora junto a la galería Fernando Latorre; en el Espacio Clysa de Barcelona con ANTOarte; y en la Galería BAT de Madrid, consolidando una trayectoria internacional centrada en la investigación sobre la materia, el vacío y la transformación de la forma.
La visión de Manuel Martí Moreno nos demuestra que el arte va mucho más allá de la simple contemplación, logrando alterar nuestra percepción del espacio que habitamos. Las esculturas con este nivel de profundidad son aliadas perfectas para los profesionales que buscan crear atmósferas con un discurso propio. Por ello, te invitamos a descubrir la magnitud de su obra y a seguir la evolución de sus próximas exposiciones visitando su página web oficial en martimoreno.com , así como a sumergirte en su proceso creativo diario a través de sus perfiles en redes sociales. Instagram de Manuel Martí Moreno ¡Una fuente de inspiración imprescindible para cualquier amante del arte y la arquitectura contemporánea!
