En el mundo del diseño de interiores, hay proyectos que trascienden lo visual para convertirse en experiencias sensoriales. Es el caso de Casa Glorieta, una vivienda que ha sabido redefinir el concepto de hogar fusionando la herencia estética parisina con el rigor técnico más exigente.

En arquitecturainteriorismo.net, tenemos el placer de charlar con Sofia Pomares, la mente creativa detrás de este proyecto. Con ella exploramos cómo la técnica invisible sostiene la belleza visible, por qué la neuroarquitectura ha dejado de ser una opción para convertirse en un estándar, y qué tendencias marcarán el interiorismo.

Sofía, tras ver el dossier de Casa Glorieta, queda clara tu capacidad para transformar espacios. ¿Qué es lo que más te apasiona de la arquitectura residencial y en qué momento decidiste fundar tu propio atelier?

Mi verdadera pasión reside en la trascendencia que tiene mi trabajo en la vida de las personas. Tras casi veinte años diseñando oficinas en el extranjero proyectos de gran envergadura y presupuesto donde prima la reputación corporativa, mi regreso a España como perfil senior supuso una reconversión personal.

Redescubrí el porqué elegí esta profesión. Disfruto profundamente viendo cómo mis proyectos residenciales se convierten en el escenario vital de mis clientes. Generalmente, es un proyecto que se hace «una vez en la vida»: mis clientes invierten ahí sus ahorros, sus ilusiones y su futuro. Saber que estoy dando forma al hogar donde verán crecer a su familia es una responsabilidad inmensa y, a la vez, lo que da sentido y relevancia a lo que hago.

El sello «Savoir-faire»: herencia parisina

Tu trabajo transmite una sensibilidad muy particular. ¿Cómo definirías el sello de identidad de Atelier Sofía Pomares?

Mi identidad es el resultado de un cruce de culturas y vivencias. Aunque viví mis primeros veinte años en España, mi madurez profesional se forjó fuera, especialmente durante los 14 años que residí en París.

De esa etapa aprendí no solo del rigor profesional, sino del contexto vital: en Francia existe una preocupación constante por la belleza, desde la propia estructura gramatical del idioma hasta el entorno construido. Todo está enfocado a ser estético. Creo que mi sello nace de ahí: combino ese «savoir-faire» y exigencia por el detalle que absorbí en París, con una sensibilidad muy cercana hacia las necesidades reales del cliente.

Casa Glorieta: el reto de la distribución

Al enfrentarte a una reforma integral, como ha sido el caso de Casa Glorieta. ¿cuál es ese primer elemento o sensación en el que te fijas para empezar a trazar el concepto?

Sin duda, la distribución. Una casa puede ser bella, pero ante todo tiene que funcionar, y eso depende enteramente de entender cómo viven sus usuarios. En el caso de Casa Glorieta, el reto era adaptar una vivienda orientada al oeste, frente a una plaza muy viva de Elche, para una familia de cuatro personas con niños muy pequeños (1 y 3 años).

Habitación infantil casa Glorieta

Los padres necesitaban tener las habitaciones infantiles cerca de la suya, pero también requerían dos despachos independientes y una gran zona social de salón-cocina. La geometría alargada del piso generaba un pasillo enorme. Decidimos convertir esa debilidad en el hito del proyecto: diseñamos un mueble escultórico que acorta visualmente el pasillo y lo transforma en una «obra de arte» transitable. Logramos que pasar de una estancia a otra fuera un paseo de serenidad, consiguiendo una distribución fluida y funcional.

La técnica invisible detrás de la estética

La importancia del «Antes y Después»: En tu dossier das mucha importancia al proceso técnico y las comparativas. ¿Crees que el cliente actual valora más el resultado estético o el ingenio arquitectónico para resolver los problemas de la estructura original?

Es una cuestión de confianza. Creo que el cliente actual da por sentada la solvencia técnica; asume que resolveremos los problemas «invisibles». Por tanto, lo que buscan y valoran conscientemente es el resultado estético. Sin embargo, mi labor es asegurar que esa estética se sostenga sobre una técnica impecable.

Neuroarquitectura: el estándar del bienestar

Neuroarquitectura y la visión de la experta: Recientemente, en nuestro artículo especializado sobre neuroarquitectura, citamos Casa Glorieta como un referente de uso eficiente del confort acústico y térmico, pilares fundamentales de esta disciplina. Más allá de la técnica, nos interesa tu visión: ¿Qué opinión te merece la neuroarquitectura como eje del diseño actual?

Más que una tendencia pasajera, creo que la neuroarquitectura es simplemente ponerle un nombre técnico a lo que siempre debió ser la buena arquitectura: cuidar a las personas. Para mí, no es un ‘extra’, es el estándar mínimo.

De nada sirve una casa ‘de revista’ si acústicamente es insoportable o térmicamente incómoda. Viniendo del mundo de las oficinas, donde la eficiencia y el confort del trabajador son métricas obligatorias, aplico ese mismo rigor técnico al hogar, pero suavizado con la calidez estética. El bienestar es invisible, pero es lo que hace que te quieras quedar en un sitio.

Honestidad material y luz natural

En Casa Glorieta vemos un uso muy cuidado de los materiales. ¿Qué elementos consideras imprescindibles para dotar a una vivienda de un «carácter propio» sin perder la funcionalidad?

La luz natural y los materiales nobles que envejecen bien, como la madera natural o la piedra. Para mí, el carácter no lo da un objeto decorativo, sino la honestidad de los materiales y la continuidad visual.

Salón con luz natural ventanal casa glorieta

En Casa Glorieta, por ejemplo, usamos la madera no solo como suelo, sino como elemento arquitectónico que ‘abraza’ espacios. La funcionalidad se mantiene reduciendo el ruido visual: cuando los materiales son buenos, no necesitas llenar la casa de cosas para que tenga alma.

Orden y carpintería a medida

¿Cuál fue el mayor reto que encontraste en la ejecución de Casa Glorieta y cómo lograste que el resultado final fuera tan limpio visualmente?

El mayor reto fue integrar la gran cantidad de almacenamiento y funciones que necesitaba una familia con niños pequeños sin que la casa pareciera un almacén.

La limpieza visual se logró gracias a un trabajo de carpintería a medida muy minucioso: paneles que esconden instalaciones, puertas integradas y ese gran mueble del pasillo que mencionaba antes. Mi obsesión (quizás mi herencia parisina) es el detalle constructivo: que los encuentros entre materiales sean perfectos. El esfuerzo técnico debe quedar oculto para que el ojo del cliente solo perciba calma.

Separador de ambientes escultórico casa Glorieta

Psicología del diseño

En el interiorismo residencial la conexión personal es clave. ¿Cómo logras traducir la personalidad de quienes habitarán el espacio en un lenguaje arquitectónico contemporáneo?

Escuchando lo que dicen, pero sobre todo observando lo que no dicen. No se trata de copiar sus gustos literalmente, sino de interpretar su forma de vivir. Yo actúo como un filtro: tomo sus necesidades, sus sueños (a veces caóticos o abstractos) y los paso por el tamiz de la proporción, la luz y la estética. Mi trabajo es darles la mejor versión posible de su propio estilo de vida, traducida a un lenguaje arquitectónico ordenado y atemporal.

Tendencias: refugio y tacto

¿Hacia dónde crees que se dirige el interiorismo? ¿Hay algún material o técnica que estés deseando usar en tus próximos proyectos?

Creo que en 2026 buscamos, más que nunca, refugio y tacto. Nos alejamos de lo puramente visual para ir a lo táctil, a lo artesanal. Se valora la imperfección de la mano humana frente a la frialdad industrial.

Personalmente, estoy deseando explorar más el uso de revestimientos continuos naturales, como morteros de cal o arcilla, y trabajar con textiles de gran formato integrados en la arquitectura para mejorar aún más esa acústica y calidez que tanto me obsesiona.

Consejos para futuros interioristas

Para las personas que están empezando en el mundo del interiorismo o sueñan con dedicarse a ello, ¿qué consejos les darías?

  • Viajad y mirad de verdad: No os quedéis solo con las imágenes de Pinterest o Instagram; id a visitar edificios, tocad los materiales, entended cómo se encuentran el suelo y la pared. Haber vivido fuera me abrió la mente, no solo a nivel estético, sino cultural.
  • Aprended la técnica: La belleza sin técnica es solo decoración efímera; la arquitectura interior requiere saber construir para poder transformar.

Lecciones de obra

De todos los proyectos realizados hasta la fecha, ¿cuál ha sido la lección más valiosa que has aprendido sobre el terreno?

Que la obra es un organismo vivo y que la flexibilidad es tan importante como la planificación. He aprendido que cuando surge un imprevisto en la obra (y siempre surgen), no hay que verlo como un error, sino como una oportunidad para repensar una solución que, a veces, termina siendo mejor que la idea original.

Y, sobre todo, que la confianza del cliente se gana siendo honesto en esos momentos difíciles.

Muchísimas gracias Sofía, por compartir tu visión sobre la importancia de cuidar el detalle y a las personas.

Dejamos por aqui tu perfil de instagram ateliersofiapomares para que nuestros lectores y lectoras puedan contactar y saber mas de ti y de tu trabajo.